miércoles, 10 de febrero de 2021

El ayni en el imaginario de nuestra sociedad urbana de El Alto

 

El ayni en el imaginario de nuestra sociedad urbana de El Alto

Autor: Orlando Luna//orlando_luna@hotmail.com

Recibido, enero 2021//Publicado, febrero 2021

COD. 202103

La ciudad de El Alto es una de las ciudades más grandes de Bolivia, desde su fundación hasta el presente, se fue expandiendo a pasos agigantados, esto gracias a la migración de gente del campo a la ciudad, que por diferentes circunstancias (económicas, de superación personal, de progreso, etc.), se vieron en la necesidad de dejar sus ayllus, sus pueblos, sus comarcas, todo con el fin de buscar nuevas oportunidades de supervivencia, es así que la ciudad de El Alto llegó a cobijarlos en su planicie, y ellos llegaron trayendo consigo sus costumbres, sus tradiciones, su lengua , sus valores sociocomunitarios. Desde este punto de vista, quiero focalizar y profundizar el principio del valor sociocomunitario de la reciprocidad, que en su interior se halla presente el ayni, como una fortaleza arraigada en su yo interior originario, buscando de esta manera mantener vivo el valor de esta tradición en el área urbana de la ciudad de El Alto, esto con ciertas peculiaridades que se describirán en el desarrollo de este trabajo. A razón de todo lo mencionado es que realizo la temática del “El ayni en el imaginario de nuestra sociedad urbana de El Alto” esto como una forma de entender la idiosincrasia y desarrollo habitual del hombre andino originario y sus descendientes en esta joven urbe.

En la década de los ’80, una de las zonas periféricas de la ciudad de La Paz, al calor de las políticas neoliberales de aquel entonces, implosiona la aparición de una nueva urbe llamada ciudad de El Alto, con una topografía plana en oposición a La Paz,  hasta convertirse hoy, en una urbe con mayor población y mayor extensión que su progenitora. Su población está conformada por una mayoría de indígenas aymaras, quienes trasladan sus costumbres, tradiciones y convivencia comunales entre otras a esta joven ciudad. En octubre del 2003, la ciudad de El Alto es el epicentro de una gigantesca revuelta social, convirtiéndose en el líder de los movimientos sociales antiglobalizadores y anticapitalistas. ¿Habrá sido el retorno del Pachacuti (retorno de las antiguas tradiciones originarias)? En cierta manera se puede afirmar que actualmente existe un rotundo cambio en el equilibrio de nuestra convivencia social, y que gracias a las nuevas políticas implementadas por este gobierno, se busca revalorizar todo los usos y costumbres de nuestros ancestros y sobre todo la puesta  en práctica de los principios sociocomunitarios para vivir bien en armonía con la madre tierra y el cosmos; siendo esta la luz al final del túnel, un túnel que los grandes capitalistas externos e internos han edificado de manera soberbia y presumida, dejándonos hoy ciudades fragmentadas, territorios desequilibrados y un planeta al borde del colapso.

Dentro de lo que corresponde a los valores sociocomunitarios, el AYNI “es una forma institucionalizada de reciprocidad bilateral… En realidad, el término ayni se utiliza en su forma compuesta aynjasiña (“reproducirse el ayni”) o aynikipasiña (“volverse los ayni”), lo que subraya la importancia de la dimensión recíproca del ayni que siempre volverá al donador” (Temple, 2003; 107). 

Esto significa que el ayni es un dar y recibir, para que ello ocurra, es necesario ser partícipe de las acciones colectivas de reciprocidad; además, hay que tomar en cuenta lo siguiente: “El ayni es más que un mecanismo de obtención de valores materiales. Mediante el dar y recibir dos familias crean un lazo afectivo que perdura y sobrepasa la satisfacción de las necesidades materiales inmediatas. Cuando una pareja asume un cargo en la comunidad, todas sus contrapartes de ayni (llamados también ayni) deben participar y apoyarla, caso contrario, la pareja sentirá su chuyma vacía (ch’usa chuyma) como si la chuyma no hubiera sido alimentada por el don, los aynis deben acompañarse en toda ocasión” (temple, 2003; 108).

Esa práctica de reciprocidad aún sigue vigente en las comunidades rurales, y que mantiene dicha tradición de generación en generación.

Por su parte, otro investigador del principio de reciprocidad donde el ayni está presente, señala: “el principio de correspondencia se expresa a nivel pragmático y ético como principio de reciprocidad: a cada acto corresponde como contribución complementaria un acto recíproco. Este principio no sólo rige en las interrelaciones humanas (entre personas o grupos), sino en cada tipo de interacción, sea ésta intra-humna, entre ser humano y naturaleza, o sea entre ser humano y o divino… El principio de reciprocidad, igual que los demás principios lógicos andinos, tiene su vigencia en todos los campos de la vida. Cabe destacar las múltiples formas de reciprocidad económica de trabajo e intercambio comercial, familiar de parentesco, compadrazgo y ayuda mutua, ecológica de restitución recíproca a la pachamama y los apus/achachilas” (Esterman, 2011; 145-147).

Estas teorías de la reciprocidad del ayni tiene su fortaleza aplicativa en las área rurales, pero ¿qué sucede con los migrantes del campo a la ciudad de El Alto?, ¿Tendrá la misma fuerza para poner en práctica ese procedimiento del ayni? ¿Y cómo se pone en práctica dicho valor?, antes de adentrarnos a ese análisis, es necesario comprender lo imaginario de nuestra ciudad de El Alto en relación con la gente que lo habita, reiterando que la mayoría de ellos son migrantes de las provincias, pueblos, comunidades y ayllus aymaras.

La ciudad se levanta, y se despliega sin límites precisos, sin reglas conocidas, ante los ojos de quien la ve por primera vez. Están ahí sus edificaciones, sus calles, sus parques, sus veredas; todo, al parecer, abierto para el paso del migrante (que viene del campo) y, sin embargo, cerrado o, mejor, semiabierto, como un laberinto, inmensamente complejo, dispuesto a atrapar al ser que le es ajeno”. (Herrera, 2000; 5)  

El discurso que nos plantea Lucía Herrera, se evidencia que el migrante del campo es acogido por la ciudad y que al mismo tiempo ingresa a un laberinto donde le será difícil salir, pues la ciudad en una continua actividad enajena al hombre humilde e inocente del campo.

El imaginario de nuestra sociedad urbana de El Alto, es visto de manera irreal y fantasiosa por el migrante del campo, pues antes de conocer y llegar a la ciudad, él recibe comentarios de algunos oriundos de su comunidad, quienes le dan ideas sobre cómo es la ciudad y las oportunidades de trabajo que existe. Con toda esa conglomeración de ideas, en indígena o campesino construye el imaginario de la sociedad urbana de El Alto, con proyecciones maravillosas, sin tomar en cuenta los efectos de metamorfosis que vayan a causar dicho contraste en los valores y principios que le fueron inculcados en su comunidad. Así también, sin prever la inseguridad que día tras día acaece en las diferentes zonas de nuestra urbe. Los siguientes discursos sustentan lo expresado:

El migrante ha llegado y ahora tiene que aprender en carne propia que el medio urbano es duro, incluso cruel, y que no da tregua ni descanso. La ciudad real es un espacio de exclusión y de extrema pobreza para los migrantes indígenas; los oficios que deben cumplir consisten, por lo general, en los peor pagados: son cargadores, albañiles o vendedores ambulantes… (Herrera, 2000; 9) 

El imaginario está marcado por la imagen de lo semejante (…) en la relación entre lo imaginario y lo real, y en la construcción del mundo que ella deriva, todo depende de la posición del sujeto. Y la posición del sujeto… se caracteriza esencialmente por el puesto que ocupa en el mundo simbólico, es decir el mundo de la palabra. (Eco, 1990; 237-238)

Como hemos visto, la ciudad real, al ser parte de la imagen del migrante, se carga de subjetividad; pero en ese mismo movimiento, deviene parte del mundo simbólico y adquiere una multiplicidad de significaciones. Al pensar en la ciudad, el migrante no sólo la concibe a través de unos ojos cargados de sueños y recuerdos, sino que la piensa en función de su cultura.   

La contracción de lo explicitado en los párrafos anteriores (valor sociocomunitario del ayni con lo imaginario de nuestra sociedad urbana de El Alto por los migrantes del área rural) desemboca a responder los cuestionamientos que nos planteamos anteriormente ¿Cómo se pone en práctica el ayni en el área urbana de El Alto? ¿Tendrá la misma fuerza originaria para poner en práctica ese procedimiento del ayni?. Bueno, es interesante responder a esas preguntas. En una entrevista que tuve con el señor Máximo Mamani de cincuenta y cuatro años de edad, quien radica en la ciudad de El Alto, y que proviene de la localidad de Escoma, responde a las dos preguntas con lo siguiente: “Nosotros practicamos muy pocas veces en ayni en la ciudad, haber, cuando vamos a una fiesta, en ahí entramos con regalos pequeños, grades o cajas de cerveza para que hagamos ayni, porque  todos sabemos que tarde o temprano nos va a devolver  ese ayni, después, entre mis hermanos también hacemos ayni  somos tres varones y dos mujeres, una vez mi hermano mayor ha hecho su casa de piso en cosmos 79, nos ha pedido que le ayudemos en su techado, y todos mis hermanos y hermanas le ayudamos, los hombres hemos clavado calamina y colocado canaleta, nuestras mujeres han cocinado comida y nos alcanzaban refrescos , todos hemos trabajado, en otra ocasión, yo levanté mi casa, lo mismo han venido a ayudarme, o sea eso es ayni, ayudarnos entre nosotros; después no ya no se practica el ayni, la gente ya no ayuda si no le pagas, así nomas es joven, en el campo en nay  hay esa práctica, aquí casi muy poco”. (entrevista en la calle a Don Máximo) .

Como se puede observar, Don Máximo Mamani, enfoca la práctica del ayni desde su propia experiencia concretizada en ciertas actividades como el hecho de ser partícipe de un acontecimiento festivo con la finalidad de complacer  y ser complacido en la correspondencia recíproca del ayni; asimismo, la mutua colaboración entre sus hermanos en la construcción o techado de casa, pone de manifiesto la práctica del ayni, que se definiría en dos premisas: hoy por ti mañana por mi / uno para todos y todos para uno.

Ahora es necesario tomar en cuenta lo siguiente, en el imaginario de nuestra sociedad urbana de El Alto, trasluce la incoherencia de la correcta interpretación de lo que es el ayni, pues ellos y ellas lo ven como una práctica de beneficio con enfoque materialista, comercial y  mercantilista; el ayni es el desprendimiento de colaboración, cooperación, sin que necesariamente tenga su acción devolutiva sino el de reafirmar el lazo de social y afectiva; no confundamos el ayni con el trueque, ambos tienen distintas características de aplicación, pero que al final confluyen en un resultado recíproco denominado suma q’amaña / vivir bien en comunidad. Esta aclaración la sostengo con el siguiente discurso:

“Una señora, al constatar la ausencia de uno de sus aynis en la fiesta que organizaba, expresó lo siguiente: Aunque así nomas, sin traer nada, debería haber venido, yo qué puedo pedir, de ella depende traer o no traer, mi chuyma está vacía, no me ha visitado, ¿o le he hecho algo?

Así, el dar y recibir a través del ayni genera un lazo social que trasciende el valor material del don. En sí, el son puede ser únicamente el símbolo de la reafirmación del lazo social… el ayni no es un trueque de servicios o un intercambio de productos, sino ante todo una relación afectiva que perdura luego de la labor cumplida”. (Temple, 2003; 108-109) 

“El principio de reciprocidad no significa que sólo se restrinja al ámbito económico y comercial. A veces se dice que la mentalidad del ser humano andino fuera muy mercantilista o negociadora, hasta en los mismos asuntos religiosos”. (Estermann, 2011; 146)

Con todo lo expuesto y fundamentado, es necesario reafirmar que la práctica del ayni en el imaginario de nuestra sociedad urbana de El Alto tiene su connotación significativa, para unos en su imaginario citadino creen que el ayni es la correspondencia a un acto festivo, donde tienen  la obligación de asistir como un acto de compromiso retribuible; para otros, ese acto festivo es de complacencia sin recibir nada a cambio, y todavía hay un tercer grupo, que simplemente asisten a divertirse sin que nadie les haya invitado. Así también, las otras prácticas del ayni, como el hecho de colaborar en acciones conjuntas por un bien común (construcción de casas, limpieza de caminos, limpieza de jardineras, empedrados, remoción de tierra, reparación de aulas y bancos por parte de los padres de familia, etc.) tienen el denominado trabajo comunitario que se vincula con la reciprocidad bilateral del ayni, que en cierta manera vuelve la retribución indirectamente a beneficio de ellos. Es importante señalar que el ayni en el imaginario de nuestra sociedad ha sufrido una transgresión, una alteridad, un hibridismo, como resultado de la fusión de culturas y su interrelación, de ahí que el ayni trata de acomodarse a esa interculturalidad que se encuentran en los diferentes imaginarios de la ciudad.      

No está demás reiterar, que cuando hablo del principio de reciprocidad, no significa que estoy hablando de otra temática, más al contrario, dentro de este principio se halla el ayni como un valor sociocomunitario, y que éste tiene su directriz en la reciprocidad y la reciprocidad en el principio de la relacionalidad, nada esta suelto en la lógica andina.

Para concluir,  quiero remitirme a los estudios que realicé en la Universidad Mayor de San Andrés, Facultad de Derecho y Ciencias Políticas, si hablamos de la práctica del ayni como un valor sociocomunitario, es necesario concientizar a nuestra gente sobre la importancia y la práctica no simplemente de este valor sino de otros valores como el equilibrio, la complementariedad, la correspondencia; que a consecuencia de no respetar a la madre tierra, hoy tenemos el calentamiento global y a su vez cambio climático. El Derecho Indígena Originario Campesino busca fortalecer desde todo punto de vista la práctica de los valores sociocomunitarios y rescatar los usos y costumbres de nuestras comunidades para vivir bien en armonía con la madre tierra y el cosmos. (suma q’maña- sumaj kawsay).

 

BIBLIOGRAFÍA.

-Temple Dominique (2003) Las estructuras elementales de la reciprocidad; Ed. Plural: La Paz

-Estermann Josef (2011).Filosofía Andina; Ed. Instituto superior Ecuménico Andino de

                                         Teológia; La Paz.

-Herrera Lucía (2000) Cómo el migrante habita la ciudad; Ed. Cuadernos de literatura-Umsa;

                                    La Paz.

-Eco Umberto (1990) El modo simbólico; Ed. Lumen; Barcelona.

viernes, 5 de febrero de 2021

LA NEUROMUSICA Y LA FORMACIÓN INTEGRAL Y HOLÍSTICA

 LA NEUROMÚSICA Y LA FORMACIÓN INTEGRAL Y HOLÍSTICA

AUTOR: Miriam Achata Ticona//achatamiriam@gmail.com
Recibido, diciembre 2020//Publicado, febrero 2021


ABSTRAC

El Modelo Educativo Sociocomunitario Productivo, plantea estructurar innovaciones en las estrategias educativas orientadas al desarrollo de la concepción de una educación integral y holística; que implica el desarrollo de la afectividad, expresión artística, interacción social y uso de los diferentes tipos de inteligencia. En este sentido en el presente trabajo titulado “La Neuromúsica y la Formación Integral y Holística”, se plantea a la música como un elemento que puede ayudar de manera más determinante en la tarea educativa; ya que la música es un fenómeno que acompaña la cotidianidad en todas las culturas, y según estudios de la Neuromúsica o la Neurociencia de la Música que estudia la relación de la música y el cerebro, ha demostrado que la música afecta la memoria, movimientos, emociones, y muchas otras partes constitutivas del ser humano. La investigación, conocimiento acerca del funcionamiento del cerebro y/o cómo se generan las conexiones sinápticas, constituyen en la actualidad un factor elemental para el desarrollo de la formación integral y holística; por ende, para mejorar la calidad educativa. La conciencia de cómo se aprende, memoriza, estructura el cerebro; da pautas a maestras, maestros, madres, padres y estudiantes acerca de qué hacer para aprender más y enseñar mejor, y valorar la importancia de las memorias en el proceso de enseñanza aprendizaje.

1. INTRODUCCIÓN

Los sistemas educativos que antecedieron a la actual Ley de Educación, se centraban en la adquisición de conocimientos de manera mecánica, descuidaron el desarrollo de la formación integral y holística en las y los estudiantes; tanto en el ambiente familiar, y el ambiente educativo. Los padres de familia de manera general, solo participaban de las reuniones y las entrevistas; empero, no se involucraban de manera directa en los procesos de aprendizaje de sus hijos, realizando actividades o juegos para apoyar. Los profesores han tendido a resignarse a utilizar materiales y estrategias tradicionales, lo cual acentuó las debilidades en la formación.

La Ley de Educación 070 “Aveliño Sinani – Elizardo Perez”, plantea que los estudiantes deben alcanzar un conjunto de competencias, organizado por Campos y Áreas de Saberes y Conocimientos, perteneciente a las demandas educativas y sociales del país. Las maestras y los maestros en las diferentes unidades educativas, se enfrentan a nuevos desafíos para lograr el desarrollo de la formación integral y holística; tienen la tarea de enfrentar a los estudiantes a abundantes experiencias que impliquen  movimientos, sonidos, sabores, olores, colores, texturas; para desarrollar, la capacidad de percepción de los diferentes sentidos  y por ende desarrollar capacidades, habilidades, destrezas, talentos, aptitudes, competencias que permitan al estudiante desenvolverse en las interacciones con la comunidad. La educación adquiere otro tenor a partir de la demanda de necesidades como el desarrollo personal y social, la optimización de los talentos y el cultivo de relaciones sanas; es decir, se hace necesaria el desarrollo de una formación integral y holística.

En el contenido del presente trabajo, se presentan aspectos concernientes al desarrollo de conocimientos que fortalecen la concreción de la formación holística e integral, las mismas son expuestas a grandes rasgos y presentan separaciones por subtítulos:

El primer apartado está relacionado con la educación, aspectos generales respecto a su concepción, las evoluciones que manifestó en el transcurrir del tiempo, y las características que presenta en la actualidad de acuerdo al paradigma del Modelo Educativo Sociocomunitario Productivo; en la cual se enfoca en la formación integral y holística.

Posteriormente algunas concepciones de la música, la relación de la música en las interacciones sociales entre individuos, la relación de la música y los elementos de la naturaleza, la música como transportadora de la historia cultural, entre otros aspectos.

A continuación, se expone el rol de las maestras y maestros en el Modelos Educativo Sociocomunitario productivo, y la incorporación de conocimientos acerca de las diferentes inteligencias y/o las formas de asimilación de conocimientos; pautas para poder desarrollar nuevas estrategias y mejorar la calidad de la educación.

Posteriormente algunas pautas acerca de lo que implica la neurociencia, la nueva tendencia en las investigaciones que se está desarrollando en los últimos años con los doctores especialistas, neoropsicologos, neurocientistas.

Consecutivamente se expone la Neurociencia de la Educación, como una rama de la Neurociencia general y sus aportes al ámbito educativo en las diferentes investigaciones que se vienen realizando en los últimos años.

Finalmente se da a conocer las particularidades de la Neuromusica o Neurociencia de la Música que hace referencia a los estudios de la relación del cerebro y la música, la música como elemento que está permitiendo el estudio del funcionamiento del cerebro, generando conexiones sinápticas. Presenta algunas especificaciones de la forma en que influye o estimula del desarrollo de las competencias humanas como la adquisición de palabras, desarrollo de emociones y desarrollo de movimientos.

2. La neuromúsica y la formación integral y holística

2.1 La Educación

La palabra Educación deriva de la palabra latín “educere”, que significa”sacar, extraer”; también deriva de la palabra “educare” que significa “formar, instruir”; en síntesis podemos decir que significa promover el desarrollo intelectual y cultural de los estudiantes.

La educación tradicional o conductista fue un modelo enfocado en los contenidos teóricos mayormente desactualizados o descontextualizados; sin funcionalidad ni aplicabilidad a situaciones concretas de la vida real. Los sistemas educativos hasta no hace mucho , se centraban en la adquisición de conocimientos meramente mecánicas.

La Ley de Educación 070 “Aveliño Sinani – Elizardo Perez”, plantea que los estudiantes deben alcanzar un conjunto de competencias, organizado por Campos y Áreas de Saberes y Conocimientos, perteneciente a las demandas educativas y sociales del país. La educación es un proceso de socialización mediante la cual los estudiantes desarrollan capacidades, habilidades y destrezas y formas de comportamiento.

De acuerdo a los cambios de los paradigmas educativos podemos deducir que las nuevas tendencias educativas pretenden establecer una formación más completa y abierta, de tal forma que los individuos o estudiantes tengan facultades que les permitan desenvolverse de manera más eficaz. Allan y Bárbara  Pease (2003) sostienen que las estructuras solapadas  demuestran compatibilidad de pensamiento en ambos sexos…tienen un pensamiento que no es ni típicamente femenino ni masculino y suelen mostrar gran flexibilidad en sus opiniones lo que puede ser una ventaja a la hora de resolver cualquier tipo de problema y de relacionarse con ambos sexos. El implementación del Modelo Educativo Sociocomunitario, va priorizando la reflexión, el análisis y el desarrollo armónico de todas las potencialidades y capacidades, valorando y respetando los saberes y conocimientos ancestrales.

En este sentido el Modelo Educativo Sociocomunitario Productivo propone establecer construcciones metodológicas bajo el criterio de la recuperación de la concepción de lo holístico e integral, que ayuden a concretar una educación descolonizadora y liberadora. El Ministerio de Educación menciona: “la concepción integral y holística de la educación y la metodología comprende la realidad como una totalidad, es decir, como un todo integrado, global, concatenado, organizado y dinámico” (p. 127).

En los últimos muchos investigadores vienen sosteniendo que existe una estrecha entre la comunidad o la sociedad, la cultura musical y la educación; que todo cambio de estructuras sociales, políticas, económicas se reflejan en esos ámbitos. La riqueza cultural se halla en las interpretaciones musicales, contiene la riqueza histórica de los pueblos, prácticas espirituales, desarrollo de la sensibilidad; la sabiduría adquirida caminando, mirando, sintiendo y percibiendo.

2.2 La música

La palabra “música” etimológicamente procede del término griego “mousike”, que significa “el arte de las musas”. El origen filosófico de la palabra “musa”, aludía a un grupo de personajes míticos femeninos, que inspiraban a los artistas (advocación de las nueve musas o diosas de las artes).

Según la definición tradicional, se puede decir que la música es el arte de organizar sensible y lógicamente una combinación coherente de sonidos y silencios, utilizando los principios fundamentales de la melodía, la armonía y el ritmo. El principal cometido que tiene, tuvo y tendrá la música, es el de provocar algún tipo de reacción o experiencia estética en el oyente.

La música ha sido compañera del ser humano desde los comienzos de su historia, se especula que su comienzo tiene relación con la imitación de los sonidos de la naturaleza. En la Edad Media la música era considera como uno de los cuatro caminos que lleva al conocimiento de la ciencia dentro del CUADRIVIUM, era el arte libre que forma al hombre libre. Actualmente la música es considerada como elemento cultural que favorece a un estilo de comunicación, y que acompaña la travesía de la vida, determina el carácter y que desarrolla en el ser humano habilidades sociales, emocionales y cognitivas.

En cuestión de arte, se recomendó la protección de las artes populares, para mantener su autenticidad y procurar su mejoramiento y difusión; se recomendó asimismo fomentar la música y la danza indígenas y la realización de exposiciones de artes indígenas (Elizardo Perez, 2015).

En un determinado tiempo, la música llegó a formar parte de las celebraciones y rituales, Joaquín Díaz (1997) menciona:

La música tradicional se ha mantenido con preferencia en el medio rural y a su estudio se han dedicado, desde mediados del siglo pasado, antropólogos, etnólogos y musicólogos, y, aunque en los últimos 50 años la sociedad mostró poco interés por estas formas del pasado, hoy día sin embargo crece el acercamiento a este patrimonio cultural cuyo contenido puede ser utilizado con gran provecho en la educación básica del individuo (p.11).

Muchas comunidades indígenas originarias utilizaron, utilizan y utilizaran la música como una estrategia para heredar conocimientos ancestrales, en los últimos años en Bolivia, se han venido mostrando muchas manifestaciones musicales con una gran variedad en melodías, ritmos, instrumentos, vestimentas, letras. Estrada (2007) argumenta que dentro de los rituales se encuentra la danza y la música, y es a través de ellas como se recrea y apropia una serie de conocimientos. Saberes y prácticas que permiten transmitir el pensamiento propio, conectar con la espiritualidad y sacralidad ancestral y natural.

2.3 El rol del maestro

En los últimos años, muchos científicos han presentado diversas teorías acerca de las inteligencias, los estudiantes en cuanto más multisensoriales, más predispuestos para generar conexiones sinápticas. El cerebro aprende desde diferentes vías. En los últimos años se ha hablado de cómo el cerebro es capaz de aprender de diferentes formas, utilizando varias estrategias y elementos del entorno (Campos, 2010). Las maestras y los maestros en las diferentes unidades educativas, tienen la tarea de enfrentar a los estudiantes a abundantes experiencias que impliquen movimientos, sonidos, sabores, olores, colores, texturas. La estimulación de la capacidad de percepción de los diferentes sentidos, implica desarrollar capacidades, habilidades, destrezas, talentos, aptitudes de las y los estudiantes; competencias que les permitirán desenvolverse en las interacciones en la escuela, la familia, la comunidad y/o la sociedad.

El doctor Howard Gardner (1983) en sus investigaciones acerca de las múltiples inteligencias que conforman el cerebro humano, explica que el cerebro no cuenta con sólo un tipo de inteligencia, sino con varias inteligencias que están interconectadas entre sí pero que a la vez pueden trabajar de manera independiente y tener un nivel individual de desarrollo. Demostró cómo una persona puede llegar a tener un alto nivel de conocimiento del mundo utilizando tanto la música, como su cuerpo o el lenguaje.

Según estudios neurocientíficos, el maestro debe hacer uso de estrategias que ayuden a los estudiantes a recordar o repetir experiencias, para que puedan producir conexiones sinápticas en el cerebro. Las clases deben tornarse dinámicas, activas; para ello se sugiere trabajar con juegos, cuestionarios, competencias, recreaciones, interrogantes, comparaciones, asociaciones, esquematizaciones, jerarquizaciones; estas pueden ser desarrolladas por grupos, cuartetos, duetos o individual.

2.4 La Neurociencia

La Neurociencia es un campo de la ciencia que se enfoca en el estudio del funcionamiento del cerebro del ser humano, su estructura, su funcionamiento, y su desarrollo. Se han mostrado evidencias científicas acerca de que el cerebro humano cambia en respuesta a las experiencias El cerebro necesita una continua estimulación para mantenerse activa. La Neurociencia está relacionada con otras disciplinas como la matemática, la lingüística, la química, la psicología, la medicina, la música, la sociología, entre otras.

Pease A. y Pease B. en sus escritos realizan afirmaciones de las conductas humanas, en base a estudios científicos y dan a conocer que:

En los últimos años el conocimiento y/o las investigaciones acerca de las funciones cerebrales han aumentado en gran manera a través del uso de Imágenes de Resonancia Magnética (IRM), que es un equipo que mide la actividad eléctrica del cerebro que permite localizar las funciones específicas del cerebro. En ella se puede observar qué parte del cerebro realiza una tarea concreta (p. 63).

A partir de los avances tecnológicos, se realizan estudios mucho más profundos respecto a las características del funcionamiento del cerebro. En la actualidad, muchos científicos se han apasionado en el estudio del cerebro y las mismas son un aporte muy importante para el ámbito educativo; ya que permite al maestro poder buscar estrategias que logren facilitar los aprendizajes.

David Bueno (2018), biólogo genetista expone que tenemos alrededor de doscientos billones de conexiones, millones de millones en el cerebro, cualquier cosa que aprendemos, altera algunas de estas conexiones, en el patrón de conexiones es que almacenamos la memoria, aprender es cambiar nuestro cerebro. La Educación tiene la habilidad de moldear el cerebro, cada cerebro es diferente; pero la educación lo que hace es obtener lo mejor de ellos, para que funcione de la mejor forma posible (Juntos, 2018).

2.5 La Neuromúsica o Neurociencia de la Música

La Neurociencia de la Música estudia la relación de la música y el cerebro, se descubre este campo gracias al estudio de la relación entre música y ciencia. La música es tan antigua como el ser humano, las notas musicales, las interpretaciones musicales y la práctica musical activan los más profundos mecanismos neuronales, generando una serie de modificaciones cerebrales; las mismas fueron visualizadas en las Imágenes de Resonancia Magnética del cerebro.  La Neuromusica estudia el impacto de la música en la salud física, en la salud mental, el estado de ánimo, las actitudes, los aprendizajes.

La música forma parte de la vida cotidiana, las mismas son emitidas y accesibles a través de las emisoras radiales, la televisión, el internet, el celular, y diversos reproductores de audio y video, y muchas veces las interpretaciones musicales influyen en nuestro estado de ánimo. Stefan Koelsch (2016) “No existe ninguna parte del cerebro que no se vea afectada por la música” , “Somos criaturas musicales de forma innata , desde lo más profundo de nuestra naturaleza”. El escuchar música activa muchas inteligencias, aquellos que desarrollan este arte tienden a desarrollar ambos hemisferios del cerebro.

Campos, en su estudio sostiene lo siguiente:

La música y el arte ejercen influencia en el cerebro. Varias investigaciones realizadas por grandes neurocientíficos, vienen demostrando que escuchar música y tocar un instrumento musical provocan un gran impacto en el cerebro, estimulando zonas responsables de funciones cerebrales superiores. De igual forma, el arte estimula un enorme grupo de habilidades y procesos mentales, permite el desarrollo de capacidades cognitivas y emocionales, además de estimular el desarrollo de competencias humanas (p. 7).

El escuchar música no solamente es de lo más placentero, sino que también tiene increíbles efectos en nuestro cuerpo. Estudios han demostrado que la música activa el sistema límbico…liberando dopamina y provocando una placentera sensación (Proyectotherapi, 2011). La música procesa emociones, y requiere de muchos mecanismos para ser procesada, como ser la escucha, movimiento, observación, vocalización, coordinación.

David bueno, hace referencia a la música como uno de los pilares para el aprendizaje:

Es horrible limitar las horas de plástica, música, educación física; porque precisamente son los aprendizajes más transversales que hay … el resto de las materias deberían construirse encima de la música…La música es una gimnasia cerebral. Es de las pocas actividades que activan todo el cerebro simultáneamente. Mas que resolver una multiplicación…debería haber música en todos los niveles. No solo escuchar música, sino tocar música, un instrumento. Tanto la música  y las artes, apelan a las emociones de las personas, las emociones son cruciales, para aprender cualquier cosa (Activa-AEVA, 2018).

En determinado momento se la consideraba al área de música, como un área poco importante, un área complementaria que no era considerada al nivel de las demás Áreas de Saberes y Conocimientos como ser: matemática, física, química, literatura, biología…Pero las últimas investigaciones están demostrando lo contrario. Con este conocimiento en mente, los educadores podrán utilizar la música y el arte como activadores del aprendizaje vinculadas a su práctica pedagógica.

2.5.1 La Neuromúsica y la espiritualidad

La música tiene un impacto espiritual y social, es uno de los poderes que tiene la música. Todas las culturas tienen música, y todos los rituales religiosos son acompañados por los cantos y las melodías de diferentes instrumentos musicales. Existe diversidad en la religiosidad de las personas; pero sean monoteístas, politeístas están acompañadas por la música y ello eleva la espiritualidad a un nivel superior. La música puede hacer sentir felicidad, confianza, paz, templanza, armonía; armoniza la relación entre la comunidad, las Madre Tierra y el Cosmos.

Robert Zatorre y Anne Blool (2001) demostraron que al escuchar música atonal se activan áreas del sistema límbico  relacionadas con  sensaciones desagradables, mientras que al escuchar  música tonal se producen sensaciones placenteras. El cerebro tiene la capacidad de descomponer y/o identificar el contenido emocional transmitido por las diferentes interpretaciones musicales. Al descomponer cada sonido el cerebro experimenta cambios fuertes, que hacen que una persona sienta emociones muy fuertes o profundas.La música tiene la capacidad de ayudarnos a cambiar nuestro estado de ánimo… la música es muy poderosa a la hora de activar cada una de las estructuras emocionales en el cerebro. (Proyectotherapi, 2011).

Estrada, (2017)…elementos de un “aprender haciendo”, están las danzas y la música propia, elementos fundamentales, pues ellas liberan nuestra alma, permiten revitalizar lo que somos, lo que llevamos más allá del corazón; permiten unir, y a través de ellas, se logra que las personas jóvenes se identifiquen con sus valores, con sus tradiciones, que vuelvan a escuchar a sus mayores, a entrar y compartir en cualquier contexto, sin sentir miedo de dar a conocer lo que se ha heredado y no caer en contradicción consigo mismo.

La danza y la música son un tejido diverso de diferentes colores, tramas y diseños que, en conjunto, forman una sola red de pensamiento, costumbres y formas de ver el mundo, conectándose a través ella con la espiritualidad y sacralidad ancestral (Estrada, 2017). La música permite a los pueblos indígenas originarios perpetuar en el tiempo los valores sociocomunitarios, el respeto a la Madre Tierra; la música en las culturas tiene un sentir más profundo. Incorporar las músicas tradicionales del Bolivia en las actividades curriculares hará que los valores y tradiciones no se pierdan.

2.5.2 La Neuromúsica y los conocimientos

La música tiene una relación muy estrecha con la adquisición de conocimientos, se ha demostrado que aquellos que escuchan música tienen un coeficiente intelectual elevado. Damassio “los procesos emocionales y los cognitivos son inseparables. Cada vez son más los estudios que van demostrando que la música desarrolla capacidades, habilidades, destrezas en el ser humano. Los últimos hallazgos en neurología, psicología y biología parecen demostrar que sí: escuchar melodías agradables no sólo modifica nuestro estado de ánimo, sino que puede tener una influencia muy positiva en el desarrollo cognitivo humano, en el estímulo de nuestra inteligencia” (Alcalde, 2004).

Francisco Mora nos da las siguientes pautas acerca las particularidades del proceso de información a partir de la música:

La música es una sucesión de señales acústicas que nuestros oídos recogen y envían al cerebro, allí se decodifican y se les da significado. Todo eso pasa en fracciones de segundo, para ello el cerebro tiene que involucrar a las emociones unas de las encargadas de convertir el sonido en algo comprensible… (Proyectotherapi, 2011).

La investigadora Isabelle Peretz manifiesta que “el léxico musical permite activar al léxico fonético para el canto, la activación”. Las palabras tienen musicalidad y es través de esa característica que las niñas y niños van adquiriendo el lenguaje. Los sistemas educativos hicieron que se dejara de lado la música, la música folclórica en particular; se les quitó a los estudiantes tener contacto con sus antepasados y su cultura Díaz (1997). El Modelo Educativo Sociocomunitario Productivo, tiene el propósito de recuperar los saberes ancestrales de los diferentes pueblos indígenas originarios, también formar a los estudiantes de forma integral y holística; la música se constituye hoy por hoy según los estudios científicos en uno de las herramientas para lograr dicho propósito.

2.5.3        La Neuromúsica y el cuerpo

La música no solo estimula el oído al momento de escucharla, sino que estimula los movimientos corporales. A través de la música se puede experimentar actividades lúdicas placenteras, desarrolla la imaginación y la toma de decisiones, mejora la atención y ayuda a la concentración (Proyectotherapi, 2011). Cada cultura, cada género musical tiene una forma de expresarse con los movimientos corporales al son de las melodías musicales, en particular en Bolivia existe mucha riqueza en las expresiones manifestadas a través de las danzas. La música afecta de un modo intenso, nada tiene más impacto en el cerebro; afecta la memoria, movimiento, las emociones, afecta todo.

 Lozano, Santos y Garcia (2013) formulan que: “Resulta natural para muchos de nosotros “mover un pie” ante el ritmo de la música, lo que sugiere un vínculo directo entre el sistema auditivo y el sistema motor” (p. 19).

El biólogo David Bueno (2018) manifiesta que los movimientos nos permiten a desarrollar el cerebro y enseñarle a secuenciar actividades. Recordemos que los estudiantes inicialmente deben desarrollar la motricidad gruesa, posteriormente desarrollar la motricidad fina; todo movimiento permite un desarrollo saludable del cerebro y el cuerpo. La música es generadora de movimientos placenteros para el cuerpo, muchas veces el cuerpo reacciona de manera inconsciente frente al estímulo de la música.

En síntesis, el ser humano es un ser que está constituido por mente cuerpo y alma, el todo hace que sea un ser racional, un ser emocional, y un ser espiritual. Por ello la inquietud de promover la formación integral y holística, a partir de las dimensiones ser, saber, hacer y decidir, a través de la interacción en convivencia armónica y complementaria con la Madre Tierra, el Cosmos y la dimensión espiritual de la vida; busca que se llegue a la comprensión de todo a través de una educación integradora, todas las áreas se complementan.  

Estrada (2007) manifiesta que:

“La danza y la música propia deben asumirse como una forma pedagógica ancestral que vincula a las familias con su territorio, no quedándose en una manifestación externa de folklore, si no de constante investigación, conocimiento y recreación de la espiritualidad, pues están ancladas en las tradiciones, en el saber ancestral guardado en la memoria de los mayores, que se comparte a través de las mingas de pensamiento, con el sentido que ellas tienen para una comunidad o un grupo étnico” (p.23).

En los últimos años se ha puesto de manifiesto de que la música es el arte que permite desarrollarse al ser humano de forma integral y holística; en muchas culturas la utilizaron, la utilizan como instrumento para la educación. La música tiene la cualidad de abrazar mucha riqueza cultural, histórica, lingüística, emocional, sonora, creativa. En este sentido, incorporar la música de manera más marcada en el desarrollo de los contenidos curriculares, permitirá a los estudiantes alcanzar un nivel más elevado conocimientos significativos.

Generar un clima positivo en el aula facilita el aprendizaje, ya que fortalece la autoestima y la seguridad en los estudiantes, el respeto. Francisco Mora, doctor en Neurociencia de la Universidad de Oxford (2018) sostiene “no se puede aprender nada que no sea a través de la alegría”.  Las emociones y motivaciones mantienen activa el cerebro humanizan, empatizan; los desarrollos de estas cualidades permiten una relación más armónica entre la escuela, la familia, la comunidad y el Cosmos.

5. CONCLUSIONES

v  El estudio de la Neuromusica permite afirmar de que la música es un elemento que afecta de forma determinante en el cerebro, la música es parte de la vida cotidiana de las comunidades o grupos sociales, la música ayuda el desarrollo de las emociones, la música apoya el crecimiento espiritual haciendo de las relaciones entre personas, con Dios, con la naturaleza y el Cosmos más armoniosa, la música tiene la capacidad de contener o incorporar entre sus líneas un cúmulo de conocimientos diversos, la música permite desarrollar la motricidad del cuerpo.  La música apoya en la formación integral y holística; ya que contiene conocimientos, valores, historia, creatividad. El conocimiento de la neurociencia de la música, permitirá alcanzar un nivel superior de aprendizajes en los estudiantes.

Al momento de elaborar el presente trabajo emergieron más problemáticas en relación a la concreción de los planteamientos del Modelo Educativo Sociocomunitario, como ser: Estrategias en base a la Neuromusica, la preparación de las maestras y maestros en el ámbito de la música, criterios para la selección de materiales, rescate de materiales musicales con contenidos fundamentales que aporten al fortalecimiento cultural.

Existen aún muchas problemáticas que profundizar, especialmente la concepción y la concreción del Modelo Educativo Sociocomunitario Productivo, requiere el aporte de los actores de la Educación, que en la práctica va experimentando nuevas vivencias y nuevas formas de enfocar cada aspecto que plantea.

BIBLIOGRAFÍA

Ministerio de Educación (2015). Compendio Unidades de Formación- PROFOCOM Modelo Educativo Sociocomunitario Productivo- Subdidtema de Educación Alternativa y Especial – Educación de Personas Jovenes y Adultas. La Paz: Equipo PROFOCOM.

Ministerio de Educación (2016). Unidad de Formación Nro. 10 .Educación Musical - Música y educación musical, componentes de la educación integral. Cuadernos de Formación Continua. La Paz: Equipo PROFOCOM.

Pease, A., y Pease B. (2003). Por qué los Hombres no escuchan y las mujeres no entienden los mapas. Barcelona: Amat.

Perez, E. (2015). Warisata – La Escuela- Ayllu. La Paz: Bustillos

·       Campos A.L.(2010).” Neuroeducación: uniendo las neurociencias y la educación en la búsqueda del desarrollo humano”.La Educ@ción. Nº 143, pp 7 y 8. Estados Unidos: Revista Digital. 

      Lozano, O., Santos, S. y García, F. (2013). “El cerebro y la música”. RevMedUV. pp 19. México: Artículo de Revisión.

      Web del Maestro CMF (2017). La neurociencia aplicada a la Educación, en diez consejos. Recuperado el 18 de diciembre de 2018, de http://webdelmaestrocmf.com/portal/la-neurociencia-aplicada-la-educacion-diezconsejos/ utm_source=blogsterapp&utm_medium=facebook&fbclid=IwAR2pKEDGD8ray0cbMQyubVVJHDfFPsumdEBsAke0K7IzA6oOjdHKgL4B3dk

      Proyectotherapi Punset E.. (2011, octubre 11) Música, Emociones y Neurociencia. [Archivo de video]Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=SFlE6pJJri8.

BBVA Aprendemos Juntos (2018, enero 24 ) David Bueno: "Cada cerebro es distinto. La educación es la habilidad para moldearlo". [Archivo de video]Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=3h43JLNIhyk

 SENDA Asociación Educación Viva y Activa-AEVA (2018, abril 18 ) La Música, la Educación Física y la Plástica - David Bueno".[Archivo de video]Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=h6CCmahoxTI 


miércoles, 3 de febrero de 2021

Comunitario. El trabajo comunitario en el aula para desarrollar el aprendizaje cooperativo y altruista en el estudiante

 

Comunitario. El trabajo comunitario en el aula para desarrollar el aprendizaje cooperativo y altruista en el estudiante

Autor: Darío Luna//dariomanuelluna@gmail.com

Recibido, enero 2021//Publicado, febrero 2021
COD. 202101


ABSTRAC

El presente artículo El trabajo comunitario en el aula  para desarrollar el aprendizaje cooperativo y altruista en el estudiante, constituye una propuesta para que maestras, maestros o docentes de la educación superior puedan cambiar sus prácticas educativas en un sentido en el que se fortalezca las conexiones sinápticas de aquellas podas perdidas en la infancia. El artículo trata precisamente de la recuperación del aprendizaje cooperativo y altruista que desarrolla el recién nacido pero que a una edad inexacta lo pierde. La recuperación y fortalecimiento se basa en el conocimiento y práctica del trabajo comunitario practicada en la escuela de Warisata y en los nuevos conocimientos del trabajo en equipo.

INTRODUCCIÓN

El presente artículo El trabajo comunitario en el aula  para desarrollar el aprendizaje cooperativo y altruista en el estudiante, tiene por objetivo implícito fortalecer las prácticas del aprendizaje cooperativo y altruista por medio de la organización y el trabajo comunitario para recuperar las podas sinápticas (cooperativo y altruista) perdidos en la niñez.

Para este cometido se comenzará con una breve explicación de problema de la poda sináptica para comprender que es una poda. Posteriormente se hablará sobre la organización del aula en secundaria como en la educación superior, para luego pasar a la experiencia de la educación de Warisata como prueba de que se puede desarrollar una educación cooperativa y altruista. Para reforzar, se mencionará la necesidad de una educación del Ser, en su dimensión de los valores, ya para terminar la parte del desarrollo se dará una idea básica del trabajo cooperativo y altruista tomando en cuenta la formación de grupos o equipos.

Para concluir, se mencionara la tesis de la misma investigación.

EL TRABAJO COMUNITARIO EN EL AULA PARA DESARROLLAR EL APRENDIZAJE COOPERATIVO Y ALTRUISTA EN EL ESTUDIANTE

  1. Breve apertura al problema de la poda sináptica

Según los estudios de la neurociencia, existe en el proceso de desarrollo de la cooperación y el altruismo, un periodo en el que estos aprendizajes cooperativos y altruistas son eliminados de nuestro conocimiento o forma de ser. A esta eliminación, los neurocientistas lo denominaron poda sináptica, Laura (2016), explica este proceso de poda sináptica de la siguiente manera, dice que, al nacer, el número de neuronas no experimenta un cambio importante, pero se empiezan a crear nuevas conexiones entre neuronas (sinaptogénesis). A los pocos meses, ya se tienen muchas más conexiones (sinapsis) que las que existen en un cerebro adulto. A esta creación de sinapsis, le sigue otra etapa de destrucción de las sinapsis que no se usan y fortalecimiento (mielinización) de las que sí se usan. Este fortalecimiento hará que las conexiones que queden sean más veloces y eficaces. En otras palabras, las sinapsis que no se usen en un tiempo determinado quedarán eliminados y para ser activados o desarrollarlos nuevamente se tendría que hacer un proceso de aprendizaje de la misma.

Cabe mencionar y aclarar que la eliminación de las sinapsis que no son adaptativas no sólo es el de la cooperación y el altruismo, es decir, que todo aquel conocimiento no reforzado, simplemente se pierden. Ahora bien, como dice Huttenlocher (1994), “la eliminación de las sinapsis ocurre en el mismo momento en que emergen las diversas funciones cognitivas”. En otras palabras, Huttenlocher, habla de por así decirlo sobre la madurez cerebral. Y esta madurez se da a partir de los periodos de la pubertad hasta la finalización de la adolescencia.

En consecuencia, es justo en esas edades (pubertad y adolescencia) donde se experimenta más conductas de individualismo y falto de generosidad. Por lo tanto, los maestros al conocer el problema sináptico deberían aplicar más bien prácticas de aprendizaje en el que puedan desarrollar las sinapsis de la cooperación y del altruismo.

  1. La organización del aula

En nuestro sistema educativo regular y superior, la organización del aula básicamente es (exceptuando inicial y primaria) vertical, existe el docente que dicta la clase magistral y el estudiante que escucha la clase. Las aulas generalmente son espacios reducidos, en el que la organización de los asientos es por filas y una tras otra. Los asientos son individuales, es decir, que sólo permite el trabajo individual. Como dice Ana Cabeza (2011), la individualización del proceso de enseñanza‐aprendizaje ha de contemplar el estilo de aprendizaje, las peculiaridades y capacidades de cada ser humano. Lo que Ana Cabeza, quiere mencionar es que la formación en el aula es individual. Esta individualización se lo desarrolla, incluso en la universidad. Y  como así crudo es la formación del individuo, pues en ese proceso de formación, se pierde el desarrollo y el fortalecimiento de la cooperación y el altruismo. Por eso, se tiene en las aulas estudiantes individualistas, ya que incluso los trabajos de investigación son de tipo individual. La idea de cooperación se difumina. Esta formación individualista empieza a partir de la educación secundaria en el que se tiene un docente por materia.

En esta formación individual, los trabajos de grupo y de equipo se ven en conflicto, porque inconscientemente afloran las competencias de medición y las conductas de egoísmo y de frialdad. Los grupos no tienen esa organización natural de equipo sino una organización artificial y obligatoria.

En síntesis la cooperación en secundaria como en la educación superior no es espontánea sino más o menos obligatoria con tintes de respeto y compañerismo.

  1. Warisata y el trabajo comunitario-cooperativo

Sin duda, la experiencia de Warisata, nos ha mostrado caminos ejemplares de una educación cooperativa y altruista, más allá de su educación liberal y para los indios.

La experiencia de Warisata no estaba fundamentada en los principios de la neuroeducación ni de los fenómenos cognitivos como los que se estudia en educación superior y posgrado de la formación profesional. Pero qué hace a Warisata un modelo de experiencia en el trabajo comunitario, cooperativo, de solidaridad o generosidad. Muchos autores, entre ellos el mismo Elizardo Pérez mencionó que era propio del indio, que estaba en su naturaleza ser cooperativos. Entonces, siendo así, por qué no estudiar su naturaleza cooperativa.

Si hacemos un estudio enfocado a los sistemas de organización con el que trabajaron Avelino Ssiñani y Elizardo Pérez, encontraremos quizá la clave para que en la educación actual se trabaje el sistema cooperativo y así solucionar el problema de la poda sináptica, en especial en los temas para esta investigación.

Para comprender el sistema de organización comunal-cooperativo, citaremos a Yvette Mejía (2017), quien da una idea básica de la organización y producción comunal:

Organización comunal

El autogobierno y organización del núcleo de la Escuela y el Ayllu o de los otros 16 núcleos, lo ejercía el Consejo, Parlamento Amauta, Cabildo o Capitanía, con férrea, honrada y disciplinada dirección logrando el éxito en cada una de sus sabias decisiones; instituciones que recordaban la Ulaqa ancestral, válidas tanto para el oriente como el occidente. Una asamblea comunal elige representantes por consenso, formando un Consejo Administrativo, a su vez se desprenden las Comisiones, que ejercían prácticamente el mandato, y ambas son articuladas por un Director. Su gestión se realiza por prestigio y en retribución a la Comunidad, ésta última como sustrato de la Escuela.

 Producción Comunal

La estrategia educativa productiva del Aula, Taller, Sembrío, Ayni y Ma Ch ́amaki, (Un solo esfuerzo) desarrolló industrias, cooperativas, ferias y empresas agropecuarias, dirigidas al autoabastecimiento mejorando las condiciones y calidad de vida. Es de preguntarse qué no tenían, pues sus despensas estaban siempre llenas, ya que en los talleres y sembradíos se producía de todo, no sólo cosas utilitarias, -ya que el Palacio de la educación salió íntegramente de los materiales de la región (Mejía, 2017: 3).

De la cita rescataremos la importancia de la organización y cumplimiento de sus funciones, pero además, el prestigio y retribución. Para que se dé un trabajo cooperativo, la experiencia de Warisata nos enseña que es importante la organización, es decir, el elegir a los representantes. Pero estos representantes no son elegidos por amistad, familiaridad o algún discurso político, sino porque los representantes primero son personas ejemplares (de prestigio), segundo, son elegidos para servir a la comunidad y no así para ser servidos u obtener algún beneficio, entonces, aquí se encuentra el sentido de altruismo. Como dice el propio Elizardo Pérez:

El hombre que se educaba en Warisata estaba llamado a servir a la colectividad para que ésta le retribuyera sus servicios en forma de amparo y estímulo. Tales principios no eran importados de ideología alguna, sino que brotaban de la entraña misma del pueblo aymara; estaban en su sangre y en su mente, y por eso tales formas de trabajo surgían tan fácil y espontáneamente, adecuándose a nuestras necesidades y al modo de ser de los indios. Sobre todo, en lo agrario, los aynis, que mantenían inclusive su nombre, eran la cosa más corriente, y al final la escuela, con sus seccionales, conformaba la antigua marca que trasunta en todos sus aspectos la forma cooperativista de trabajo. Y con la jatha y la ulaka tantas veces citadas, ya teníamos el cuadro completo de la ancestral organización económico-social de los antiguos pobladores aymaro-quechuas. Sólo por esto ya era altamente meritoria la labor de la escuela. Aleccionados por tan formidable organización, hubimos de pensar en aplicarla a todas nuestras actividades. Por ello las disciplinas cooperativistas empezaban con el jardín infantil, recorrían las secciones prevocacional, vocacional, profesional y de adultos, para llegar a la totalidad del pueblo llevándole su ayni bienhechor traducido en atención sanitaria, distribución de medicinas, amparo a los necesitados, consejos, nuevos cultivos, sementales, mejoras en la vivienda y en fin todo cuanto necesitase el hogar campesino. En suma, la escuela era una gran cooperativa de producción y de consumo, en la cual primero se cumplían las obligaciones y después se exigían los derechos. Al que se mantuviera remiso a tal sentido de cooperación, la comunidad lo aislaba tanto como el alumnado sancionaba al niño remolón o indisciplinado (Pérez, 2015: 2007-2008)

Es esa idea de cooperación natural o corriente, la que se practicaba en la escuela de Warisata como deber comunitario. En otras palabras, ejercitaban el aprendizaje cooperativo y altruista. Esta manera de trabajar en secundaria como en la educación superior sería una forma de recuperar las podas cognitivas en el campo cooperativo y altruista.

  1. Desarrollo del ser

Dentro de la dimensión del Ser, se encontraría el aprendizaje cooperativo y altruista. Esta dimensión en la actualidad, no se está desarrollando como tal, simplemente se valora algunas actividades relacionadas a esa dimensión, pero la adquisición de ese aprendizaje o desarrollo del Ser es negativo. Por eso, en el aula aún se aprecia la desconfianza, el egoísmo, la falta de cooperación y altruismo, la impuntualidad, la falta de cuidado de la naturaleza, entre otros.

“El cerebro del ser humano, está compuesto prevalentemente por áreas no comprometidas, disponibles para el desempeño y funciones que adquiere a través de la formación familiar y social” (Martínez, 2009: 120). Es esta formación familiar y social la que se debe poner énfasis en el desarrollo de la dimensión del Ser. Dentro de la dimensión del ser como dice Martínez, debería ingresar el aprendizaje neorofisológico, aprender a conocerse físicamente, el desarrollo cognitivo, la inteligencia y creatividad, el desarrollo y conocimiento de psicológico, afectivo y social, el desarrollo moral, ético y de valores y por último, el desarrollo vocacional y profesional. Estos componentes de la dimensión del Ser, tienen en su interior otros indicadores a desarrollar, como el caso del aprendizaje cooperativo y altruista que se encontraría en la dimensión de lo moral, ético y de valores que debería desarrollar toda persona. Sin embargo, la pregunta del millón es por qué se deja de desarrollar. Quizá la respuesta se encuentre en la individualización del aprendizaje. Que la educación actual valora o evalúa de forma individual al estudiante y por lo tanto lo cooperativo y altruista desaparece.

  1. Desarrollo de la cooperación y el altruismo

Recuperar la poda cognitiva del aprendizaje cooperativo y altruista en los estudiantes de secundaria como en la educación superior, requiere de las prácticas cooperativas. En este entendido lo primero que se debe hacer es comprender el sentido de cooperación, Johnson y Holubec en Antonio Fraile Aranda (2008), dice que “la cooperación consiste en trabajar juntos, unos con otros, para alcanzar objetivos comunes. Por tanto, a través del aprendizaje cooperativo los estudiantes procurarán obtener resultados que sean beneficiosos para todos los miembros del grupo”.

La primera razón para desarrollar las competencias cooperativas y altruistas es que por un lado el aprendizaje cooperativo disminuye las competencias individualistas, y por otro lado, ayuda a desarrollar la intercomunicación o la comunicación propiamente dicha. Entonces desarrollar las actividades grupales o de equipo tiene por así decirlo varios beneficios, pero máximo beneficio, que la mayoría de los maestros no saben, es que el estudiante al practicar la cooperación estaría recuperando la poda cognitiva del aprendizaje cooperativo y altruista que al pasar al nivel secundario y superior se va perdiendo definitivamente. Por lo tanto, recuperar ese aprendizaje sólo se dará por medio de la práctica o las actividades cooperativas.

El maestro o docente no debe olvidar la necesaria organización para el caso del trabajo cooperativo y los beneficios del amparo y estímulo de los mismos, según la experiencia de Warisata. Estas prácticas de cooperación fortalecerán las conexiones sinápticas.

Para tener una idea del trabajo cooperativo o como trabajar de manera cooperativa, tomaremos la idea de Slavin, quien distingue tres estructuras básicas para el desarrollo de la actividad cooperativa: “la estructura de la actividad, de la recompensa y de la autoridad” (Linares, 2017: 3).

La actividad de la cooperación requiere de ciertas características para tener una idea del cómo desarrollarlo, primero, en relación a la actividad, tener la idea del número de componentes, distribución de funciones o responsabilidades, y por su puesto la duración del grupo, que debe ser más o menos extenso para que se puedan conocer. Segundo, la recompensa es saber sobre los objetivos y beneficios para el grupo y la adaptación del currículo para el grupo como interiormente de manera individual. Tercero, la estructura de la autoridad, toma en cuenta el protagonismo individual como de forma grupal, pero además la participación de cada integrante de manera democrática y por último, necesariamente debe haber al interior de cada grupo la formulación normas o reglamentos, de estímulos y castigos al cumplimiento y a la falta de responsabilidad individual como grupal.

Si por lado existe la organización para el trabajo cooperativo del grupo o equipo, no se debe olvidar el papel o rol del maestro en este trabajo. El docente debe ser ante todo un líder y además cumplir con las siguientes funciones que nos da Linares (2017): especificar objetivos, seleccionar el tamaño del grupo, organizar la clase, específicamente para el trabajo en grupos, proporcionar los contenidos y materiales, observar las interacciones y orientar a los grupos y por último, evaluar los trabajos o actividades grupales.

Sin duda, aplicando estos conocimientos de organización grupal según Emilio Linares y Elizardo Pérez con la escuela de Warisata, se podrá desarrollar de manera efectiva el trabajo cooperativo y altruista para fortalecer las conexiones sinápticas y recuperar las experiencias perdidas con las podas en una edad de la infancia.

En conclusión, se debe aplicar el conocimiento del trabajo comunitario de los pueblos originarios, ya que ellos son los que de manera natural han desarrollado el trabajo cooperativo, sin embargo, los conocimientos del trabajo en equipo también deben ser utilizados como complemento a las acciones cooperativas y altruistas.

 

Bibliografía

Cabeza, Ana (2011) Pedagogía magna. Recuperado el 22 Jun. 2017, desde www.pedagogiamagna.com

Fraile Aranda, Antonio. (2008). El aprendizaje cooperativo como metodología para el desarrollo de los ects: una experiencia de formación del profesorado de educación física. Revista Fuentes. Volumen 8.

Huttenlocher, P. R. (1994). Synaptogenesis in human cerebral cortex. New York: The Guilford Press.

Laura. (2016). La “Poda Sináptica”. Adolescencia. Recuperado el 23 Jun. 2017, desde  http://www.mistrucosparaeducar.com/2016/10/10/la-poda-sinaptica-adolescencia/

Linares Garriga, José Emilio. El aprendizaje cooperativo. Recuperado el 22 Jun. 2017. http://www.um.es/eespecial/inclusion/docs/AprenCoop.pdf

Martínez Miguélez, Miguel. (2009). Dimensiones básicas de un desarrollo humano integral.  Universidad Bolivariana.

Mejía Vera, Yvette. Warisata. El modelo de ayllu. Recuperado el 22 Jun. 2017 http://www.katari.org/pdf/warisata.pdf

Pérez, Elizardo. (2015) Warisata. La Escuela – Ayllu. La Paz – Bolivia.

El ayni en el imaginario de nuestra sociedad urbana de El Alto

  El ayni en el imaginario de nuestra sociedad urbana de El Alto Autor: Orlando Luna//orlando_luna@hotmail.com Recibido, enero 2021//Publi...